Ana Bedrina

Ana Bedrina
Ana Bedrina

Ana Bedrina

Biografía

Soy feminista, valenciana de adopción y Cabañalera de corazón.

Como a muchos millenials (aunque me pilla justo, soy del 85), en un mercado laboral por debajo de las condiciones de la fuerza de trabajo, sigo sobreviviendo, aunque negándome a naturalizar, la incertidumbre y la precariedad en la que estamos sumidas; he trabajado como camarera, pinche de cocina, monitora de tiempo libre, babysitter, profesora de educación física, haciendo helados; he sido técnica comunitaria y gestora de proyectos sociales, cooperante internacional, educadora en un centro de menores y ahora mismo trabajo a en la secretaría de participación ciudadana en el CCV.

Mi formación académica y mi praxis ciudadana tienen como eje vertebrador la participación ciudadana como herramienta a través de la cual politizar los dolores y construir procesos de empoderamiento colectivo, porque los cambios no se han producido nunca por la debilidad de los fuertes sino por la fortaleza de los débiles.

Me acerqué a la primera asamblea de Podem que se organizó en la facultad de filosofía en Valencia, desde ahí hasta hoy he estado aportando mi granito de arena en diferentes espacios (Círculo de Benimaclet, en el Círculo de Feminismos y LGTBI del País Valencià y el La Morada de València) con el convencimiento de que sólo una organización feminista, ddiversa, horizontal y enraizada en el territorio podrá impulsar la acción, intuir lo que viene y apostar por lo que aún parece imposible.


Motivación

Con la necesidad que los municipios adquieran un mayor protagonismo en la defensa de los derechos sociales, con la convicción que el municipalismo es la base para construir democracia y transformaciones radicales, me presento como consejera al CCM de Valencia. Para profundizar y consolidar el cambio en nuestra ciudad, necesitamos uno Podemos Protagonista que recupero la auditoría de la deuda como un mecanismo de crítica práctica de la corrupción; uno Podamos que siga apostando miedo la remunicipalización de servicios públicos, para revertir su expolio y aumentar el control ciudadano; uno Podamos feminista desde el cual construir ciudades para todas que merezcan ser vividas; y uno Podamos que apuesto decididamente por la democratización institucional, que vaya más allá de los mecanismos de encuesta-participación, y que apunto a un proceso constituyente que descentralizo las competencias y recursos en base a la autonomía municipal.